| | | | Miércoles IV del salterio | | | | | | INVOCACION INICIAL | | | | V. Dios mío, ven en mi auxilio. | R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya) | | | | | | HIMNO | | | | Te bendecimos, Cristo, en esta noche:
Verbo de Dios y Luz de Luz eterna,
emisor del Espíritu Paráclito;
te bendecimos porque nos revelas
la triple luz de una indivisa gloria
y libras nuestras almas de tinieblas.
A la noche y al día has ordenado
que se releven siempre en paz fraterna;
la noche compasiva pone término
a nuestras aflicciones y tareas,
y, para comenzar el nuevo surco,
el día alegremente nos despierta.
Da un sueño muy ligero a nuestros párpados,
para que nuestra voz no permanezca
muda por mucho tiempo en tu alabanza;
mientras dormimos se mantenga en vela
toda la creación, cantando salmos
en compañía de la turba angélica.
Y, mientras duerme nuestro humilde cuerpo,
nuestro espíritu cante a su manera:
«Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu,
en el día sin noche donde reinan;
al Uno y Trino, honor, poder, victoria,
por edades y edades sempiternas.» Amén. | | | | | | SALMODIA | | | | Ant. 1 Señor, tu saber me sobrepasa. | | | | Salmo 138, 1-18. 23-24 - I | | | TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS | | | | ¿Quién ha conocido jamás la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? (Rm 11, 34) | | | Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me envuelves por doquier,
me cubres con tu mano.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
tu diestra llegará hasta mí.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. |
| | | | Ant. Señor, tu saber me sobrepasa. | | | | | | Ant. 2 Yo soy el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta. | | | | Salmo 138, 1-18. 23-24 - II | | | TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS | | | | | | | Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro,
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.
¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. |
| | | | Ant. Yo soy el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta. | | | | | | Ant. 3 Todo fue creado por él y para él. | | | | Cántico | Col 1, 12-20 | | HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS | | | | Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. |
| | | | Ant. Todo fue creado por él y para él. | | | | | | LECTURA BREVE | 1Jn 2, 3-6 | | | | Sabemos que hemos llegado a conocer a Cristo si guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, miente; y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra posee el perfecto amor de Dios. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que está siempre en él debe andar de continuo como él anduvo. |
| | | | | | RESPONSORIO BREVE | | | | V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos. | | R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos. | | | | V. A la sombra de tus alas escóndenos. | | R. Como a las niñas de tus ojos. | | | | V. Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo. | | R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos. |
| | | | | | CANTICO EVANGELICO | | | | Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes. | | | | Cántico de la Santísima Virgen María | Lc 1, 46-55 |
| | ALEGRIA DEL ALMA EN EL SEÑOR | |
| | | Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. | | | | Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes. | | | | | | PRECES | | | | Invoquemos a Dios, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos y digámosle: | | | | Que se alegren los que se acogen a ti, Señor. |
| | | | Acuérdate, Señor, que enviaste a tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo; haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación. | | | | Tú que constituíste a tus sacerdotes servidores de Cristo y administradores de tus misterios, concédeles un corazón fiel, ciencia abundante y caridad intensa. | | | | Tú que desde el principio creaste hombre y mujer, guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor. | | | | Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos, sigan con fidelidad a tu Hijo. | | | | Se pueden añadir algunas intenciones libres (aquí se puede pedir por la comunidad CENACULUM, sus miembros y todas sus intenciones, procurando respetar el espíritu eclesial de las peticiones) | | | | Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores, concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas. | | | | | | Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor, dirijamos al Padre nuestra oración: |
| | | Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. | | | | | | ORACION | | | | Acuérdate, Señor, de tu misericordia, y, ya que a los hambrientos los colmas de bienes, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. | | | | | | CONCLUSION | | | | V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. | | R. Amén. |
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| | | COMPLETAS | - Oración antes del descanso nocturno - más sobre la Liturgia de las Horas | | | | | | INVOCACION INICIAL | | | | V. Dios mío, ven en mi auxilio. | R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya) | | | | | | EXAMEN DE CONCIENCIA | | | | Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados. | | | Todos examinan en silencio su conciencia. Terminado el examen se añade la siguiente fómula penitencial: | | | | Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos, y a vosotros hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor. | | | | | | HIMNO | | | | Cristo, Señor de la noche,
que disipas las tinieblas:
mientras los cuerpos reposan
se tú nuestro centinela.
Después de tanta fatiga,
después de tanta dureza,
acógenos en tus brazos
y danos noche serena.
Si nuestros ojos se duermen,
que el alma esté siempre en vela;
en paz cierra nuestros párpados
para que cesen las penas.
Y que al despuntar el alba,
otra vez con fuerzas nuevas,
te demos gracias, oh Cristo,
por la vida que comienza. Amén. | | | | | | SALMODIA | | | | Ant. Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve. | | | | Salmo 30, 2-6 | | SÚPLICA CONFIADA Y ACCIÓN DE GRACIAS | | | | Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. (Lc 23, 46) | | | A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí
ven aprisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame:
sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
En tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. | | | | Ant. Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve. |
| | | | | | Ant. 2 Desde lo hondo a ti grito, Señor. + | | | | Salmo 129 | | DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR | | | | Él salvará a su pueblo de los pecados. (Mt 1, 21) | | | Desde lo hondo a ti grito, Señor;
+ Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. | | | | Ant. Desde lo hondo a ti grito, Señor. + |
| | | | | | LECTURA BREVE | Ef 4, 26-27 | | | | No lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejéis lugar al diablo. |
| | | | | | RESPONSORIO BREVE | | | V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. (T. P. Aleluya, aleluya.) | R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. (T. P. Aleluya, aleluya.) | | | | V. Tú, el Dios leal, nos librarás. | R. (Fuera del T. P.) Te encomiendo mi espíritu. (T. P.) Aleluya, aleluya. | | | | V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. | R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. (T. P. Aleluya, aleluya.) | | | | | | CANTICO EVANGELICO | | | | Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. (T. P. Aleluya.) | | | | | | Cántico de Simeón | Lc. 2, 29-32 |
| | CRISTO, LUZ DE LAS NACIONES Y GLORIA DE ISRAEL | | | Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. | | | | Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. (T. P. Aleluya.) | | | | | | ORACION | | | | Señor Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. | | | | | | CONCLUSION | | | | Bendición | | | V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. | | R. Amén. | | | | | | Antífona final de la Santísima Virgen | | | | Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María! | | | | Notas: - En los casos para los que la liturgia propone diferentes textos para una misma secuencia u oración, la elección que este servicio hace es tomada por su administrador.
- Las memorias libres aquí no se celebran, a excepción de las de la Virgen María.
- Este servicio sigue el calendario litúrgico propio de Argentina.
- Todos los textos litúrgicos han sido tomados de la Liturgia de las Horas para los Fieles, versión litúrgica oficial, aprobado por las Conferencias Episcopales de Argentina, Colombia y México.
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